¿Quién ama a Jesús?

¿quien ama a jesùs

Si me amáis cumplid mis mandamientos. Juan  14:15

¿Estoy cumpliendo los mandamientos?

¿Si?…….¿No?

Pero, ¿cuáles mandamientos?

Mateo 22: 32-40 dice: Un intérprete de la ley preguntó a Jesús:

36 ” Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

38 Este es el primero y grande mandamiento.

39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.

Pero, ¿qué significa amar a Dios con todo nuestro ser?

Significa… Obedecerle; ahora bien, para esto debemos conocerlo y para conocerlo debemos recibir a Jesucristo en nuestro corazón, pues ÉL es la luz que alumbra nuestro entendimiento; ÉL es el verbo, esa palabra viva, que nos enseña la verdad, el camino por el que debemos andar, y la forma en que debemos hacerlo de tal manera de tener vida en abundancia y vida eterna.

Al conocer a Dios podremos saber lo bueno y tierno que es, de igual forma, el amor tan grande e inagotable con que nos ama y con que nos ha dado todo. Él tiene cuidado de nosotros, entonces ¿cómo no amarlo? además cuando El Espíritu Santo habita en nuestro corazón entra el amor, porque Dios es amor. Si ÉL lo dio todo por nosotros, también podremos darle todo, y es ahí cuando el primer lugar en nuestro corazón le pertenece, y nuestro tiempo así como todo lo que hagamos será para agradarle.

Significa también darle el primer lugar, preferirlo por sobre todas las cosas, por eso en Mt 10:37-39 el Señor Jesús nos dice: “El que ama a Padre o a Madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a hijo o hija más que a mí no es digno d mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

Mateo 16:24 si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

De igual modo, amar a Dios con todo nuestro ser implica lo que dicen los mandamientos del decálogo dado a Moisés en Éxodo 20:3 para su pueblo: no tener dioses ajenos delante de ÉL, los cuales podrían ser además de los dioses falsos de las sectas y de los tenidos en diferentes culturas como la de los  egipcios, griegos, romanos, y también en las culturas indígenas como la de los incas, mayas, aztecas y en muchas religiones conocidas, santos canonizados por los hombres, vírgenes, etc., además todo aquello con lo cual estamos distraídos, y le invertimos el tiempo y el dinero más que a buscar a Dios: por ejemplo el celular y el uso que le estoy dando ¿estoy aprovechando realmente esa tecnología para glorificar a Dios trabajando en su obra, extendiendo su evangelio o estudiando su palabra? ¿Estoy aprovechando la tecnología del internet para aprender más de Dios y enseñar a otros?

Por supuesto, que amar a Dios con todo mi ser implica no hacer imágenes ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra; no inclinarse a ellas, ni honrarlas, porque  Dios es celoso, y esto trae maldición sobre los descendientes hasta la tercera y cuarta generación, lamentablemente nuestros pueblos han sido idolatras y ya vemos todo lo que nos acontece a causa de esa idolatría y hechicería.

Veamos lo que dice Romanos 1: 18-32 TLA.

“Todos somos culpables

18 Pero la gente ha negado, injustamente, la verdad acerca de cómo es Dios. Y el Dios altísimo está muy enojado por toda esa maldad e injusticia. 19 Esa gente sabe todo lo que se puede saber acerca de Dios, pues Dios mismo se lo ha mostrado.

20 Por medio de lo que Dios ha creado, todos podemos conocerlo, y también podemos ver su poder. Así que esa gente no tiene excusa, 21 pues saben de Dios, pero no lo respetan ni le dan las gracias. No piensan más que en hacer lo malo y en puras tonterías. 22 Creen que lo saben todo, pero en realidad no saben nada. 23 En vez de adorar al único y poderoso Dios, que vive para siempre, adoran a ídolos que ellos mismos se han hecho: ídolos con forma de seres humanos, mortales al fin y al cabo, o con forma de pájaros, de animales de cuatro patas y de serpientes.

24 Por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas. 25 En vez de adorar al Dios verdadero, adoran a dioses falsos; adoran las cosas que Dios ha creado, en vez de adorar al Dios que las creó y que merece ser adorado por siempre. Amén.

26 Por esa razón, Dios ha dejado que esa gente haga todo lo malo que quiera. Por ejemplo, entre ellos hay mujeres que no quieren tener relaciones sexuales con los hombres, sino con otras mujeres. 27 Y también hay hombres que se comportan de la misma manera, pues no volvieron a tener relaciones sexuales con sus mujeres, sino que se dejaron dominar por sus deseos de tener relaciones con otros hombres. De este modo, hicieron cosas vergonzosas los unos con los otros, y ahora sufren en carne propia el castigo que se buscaron.

28 Como no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su mente inútil los lleva a hacer. 29 Son gente injusta, malvada y codiciosa. Son envidiosos, asesinos, peleadores, tramposos y chismosos. 30 Hablan mal de los demás, odian a Dios, son insolentes y orgullosos, y se creen muy importantes. Siempre están inventando nuevas maneras de hacer el mal, y no obedecen a sus padres. 31 No quieren entender la verdad, ni se puede confiar en ellos. No aman a nadie ni se compadecen de nadie. 32 Dios ya lo ha dicho, y ellos lo saben, que quienes hacen esto merecen la muerte. Y a pesar de eso, no sólo siguen haciéndolo, sino que felicitan a quienes también lo hacen”.

No usar el nombre de Dios sin el respeto que se merece. Hacerlo trae castigo. Cuando alguien jura falsamente está tomando el nombre de Dios en vano, y en cuanto a esto Jesús dijo en  Mateo 5:33-37

 “No usen el nombre de Dios para prometer lo que no van a cumplir. 34 Pero ahora yo les digo a ustedes que, cuando prometan algo, no hagan ningún juramento. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios, 35 ni juren por la tierra, porque Dios gobierna sobre ella. Tampoco juren por Jerusalén, pues esta ciudad pertenece a Dios, el gran Rey. 36 Nunca juren por su vida, porque ustedes no son dueños de ella. 37 Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo.

El siguiente mandamiento dice: acuérdate del día de reposo para santificarlo

Con respecto a este mandamiento encontramos que Jesús dice: Mateo 12:8 Porque el hijo del hombre es Señor del día de reposo. 12 es lícito hacer el bien en los días de reposo. “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Marcos 2:27), Jesús restableció el principio de que el día de reposo fue instituido para hacer descansar al hombre de sus obras. Los fariseos habían tergiversado el día de reposo en un día de pesadas regulaciones. Jesús vino para libertarnos de la Ley por Su gracia (Juan 1:17; Romanos 6:14). Él es Señor del día de reposo, que nos da descanso de intentar alcanzar nuestra propia salvación. En Él descansamos de nuestras obras y confiamos en Su obra por nosotros. Jesús es nuestro reposo. En conclusión el único reposo que queda para el pueblo de Dios es Jesús. Dice Hebreos 4:11 Procuremos pues entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Ahora vamos a reflexionar sobre el mandamiento de honrar a Padre y Madre para que tus días se alarguen en la tierra. Es el primer mandamiento con promesa, para vivir en paz por generaciones. Honrar a los padres en parte significa hablar bien de ellos y hablarles a ellos con cortesía. Actuar en una forma que les muestre a ellos consideración y respeto. No obedecerles significa desobedecer a Dios.

Invalidar este mandamiento y tratar de honrar a Dios el Señor dice en Mateo 15:7, hipócritas, este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mi. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Por otra parte, tenemos: No seas infiel en el matrimonio, no mates, no robes, no mientas para hacerle daño a otra persona, no codicies lo ajeno. Esto es amar al prójimo como a ti mismo.

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